Hace más de 50 años en compañía de su esposo Don Pedro, la Sra. Doña María fundó la empresa que posteriormente llevaría su nombre.

En la población de Potrero, lugar donde Doña María radicó con su esposo durante una crisis económica que les impidió seguir manejando por un tiempo el restaurante que tenían en el Hotel Progreso, el más famoso del Centro de la República, Doña María dedicó gran parte de su tiempo para desarrollar no solo diferentes guisos y conservas sino también la fórmula que le permitiría preparar la cantidad precisa de mole que necesitaba para su restaurante.

Mole Banner antiguo

Mujer emprendedora y visionaria, logró poco a poco colocar su amplia línea de productos (chiles encurtidos, ates, salsas caseras, queso de tuna entre otras) con diversos clientes y restaurantes de la Ciudad de San Luis.

Frente a tal éxito Doña María buscó la asesoría de su cuñado, Don Ignacio Hernández del Castillo para seguir impulsando sus productos. Este último, le sugirió industrializar el mole y registrarlo bajo un nombre.

Los productos de Doña María fueron creciendo y abriendo mercado no solo en San Luis Potosí, sino también en la Ciudad de México, Tampico, Monterrey y en algunas ciudades del Norte y del Pacífico

Los kilos que se producían de forma manual se convirtieron en toneladas gracias a la implementación de molinos eléctricos. El 4 de febrero de 1956, Don Ignacio Hernández del Castillo, invitado por su cuñada y su hermano, colocó la última piedra de la fabrica de mole Doña María, donde se produciría por primera vez un total de 100 toneladas de mole.

El primer producto que se elaboró fue el Mole Poblano en polvo empacado en una bolsa de celofán, colocada dentro de una cajita plegadiza de 50g y de 250g. Tiempo después la planta envasaría Chile ancho molido.

Mole empaque antiguo

Muy bien aceptado por su sabor y facilidad de preparación. Las amas de casa se despreocupaban de procesos laboriosos y complicados que les daba como resultado una mezcla poco apetitosa: un mole muy dulce, muy picoso, muy espeso, muy aguado, y/o muy grumoso. El mole de Doña María les ofrecía desde entonces, consistencia en la preparación y garantía en la higiene de su elaboración.

No fue hasta 1951 que surgió en el mercado la novedosa formula de nuestro mole en pasta, el cual se convertiría en líder absoluto del mercado. Primero se envasó en lata de 20 kilos, frasco de 4 kilos y en tarro de 250g. Los precursores de esta nueva formulación fueron las variedades de mole: el Pipián, el Adobo y más adelante, el mole Verde.

Doña María al no tener sucesor para su negocio decidió venderlo y en 1969, Don Enrique Hernández Pons ofreció pagar el precio de la compañía de contado y así adquirió el negocio. Inmediatamente depuró la cantidad de productos con los que contaba a excepción del mole, adaptó las instalaciones de la fabrica para cumplir con las medidas sanitarias y de calidad necesarias, así como con los rigurosos estándares de producción de Herdez. La marca Doña María no solo logró cubrir el territorio nacional sino también rebasar las fronteras mexicanas convirtiéndose en el líder mundial de mole.

Así como los grandes personajes de la historia, Doña María a trascendido en el tiempo y en el espacio. Además sigue renovando y actualizando sus productos para satisfacer las necesidades de los consumidores.

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